11 de diciembre de 2011

La exclusividad del Caribe en un crucero

Una cosa es navegar en un crucero tradicional y otra es hacerlo en un yate privado donde consienten a sus huéspedes, mientras disfrutan de las comodidades que la embarcación brinda 

Para apreciar el Caribe en toda su belleza hay que navegarlo en el SeaDream I o en el SeaDream II, dos barcos gemelos que les ofrece a sus 112 huéspedes la posibilidad de llegar a aquellas islas a las que los grandes cruceros no pueden acceder.

El collar de exóticas islas vírgenes, distribuidas en el Caribe, son los destinos que ofrece la naviera desde octubre hasta abril. Una vez al año, el recorrido se hace en cinco días, el resto, en una semana completa.

El itinerario cambia, pero la despedida se queda siempre en Jost Van Dike, una pequeña isla bautizada con el nombre de un pirata que usó sus arenas blancas para negociar, esconderse y guardar sus tesoros.

En todos los destinos caribeños, ambos yates atracan en marinas privadas, nunca en los puertos comerciales.

Allí, los huéspedes pueden bajarse a hacer recorridos por su cuenta, contratar excursiones, quedarse en el barco o disfrutar los distintos juegos acuáticos que el yate ofrece desde las 2 de la tarde de cada día.

El viaje de cinco días que realizaron 106 pasajeros a bordo del SeaDream I, este 2011, recorrió cuatro islas: St. Barth, St. Jhons, Virgin Gorda y Jost Van Dike. En ese orden el yate zarpó desde Puerto Rico y regresó al mismo punto el último día, donde se preparó luego de despedir a los huéspedes, para salir de nuevo por el Caribe pero esta vez por una semana entera y con otro itinerario.

Los yates gemelos, y todo su recorrido, están diseñados para disfrutar en pareja o en grupos de parejas cuyo plan sea el de compartir, descansar, disfrutar, relajarse, re-enamorarse, degustar.

La bienvenida
Todo está diseñado para dejar en tierra firme el agobio de la rutina.

Parte de la tripulación está colocada en la entrada del barco para recibir a los huéspedes. La bienvenida, una toallita fría y húmeda para refrescar el calor de Puerto Rico; una bandeja para dejarla ya usada; una nueva charola con copas de champaña fría; más bienvenida... luego un guía muestra el camino hasta el lounge del barco donde los huéspedes se sientan a degustar canapés, a tomar la champaña y a recibir un masaje de expertas tailandesas.

Todo eso, para espera y evitar una latosa cola hacia el check in. Una anfitriona se pasea por cada mesa para indicar que ya es hora de hacer el registro.

Una vez registrado, el huésped es llevado hasta la cabina (todas con ventana) para conocer a la camarera que le servirá durante todo el viaje. Ella le mostrará la distribución del camarote, donde están los chalecos salvavidas y le indicará a qué extensión puede llamarla en caso de requerir de sus servicios.

En la mesa de la mini-sala, una botella de champaña, bien fría y colocada en la hielera vestida de novia, recibe al huésped.

La tarde de ese día es libre hasta las 6:00. A esa hora ya todos deben estar a bordo porque hay que zarpar hacia el primer destino.

Todos los huéspedes son invitados para que se distribuyan a lo largo del barco para mirar cómo, poco a poco, se adentran al mar Caribe.

Cenas casuales
Desde las 7:00 de la noche, el lounge abre con música en vivo para un acogedor predespacho antes de ir a cenar. Hay más canapés, champaña o la bebida que se desee, atención continua, pero no impertinente, un pianista...

Desde las 7:30 de la noche abre el restaurante. Para satisfacción de muchos, la vestimenta es casual-elegante, nada de chaquetas, ni corbatas para los caballeros, tampoco tacones, o vestidos largos para las damas. Sin embargo, están prohibidos los pantalones cortos y los jeans.

El menú, siempre gourmet, cambia todas las noches. Lo único que siempre está en la carta son las recomendaciones para aquellos que por alguna u otra causa requieran una dieta especial sin gluten, por ejemplo. Sin embargo, las opciones son tantas que no hay tiempo ni para aburrirse cumpliendo un régimen específico.

El vino para acompañar las comidas estará siempre recomendado por un sommelier. Si no es de los que les gusta el vino, hay variedad de bebidas. Si el clima así lo permite, dos o tres noches, las cenas se realizan en el restaurante que está en la cubierta del barco, para disfrutar de la noche. Durante esos días, la vestimenta es aún más informal.

Diversión nocturna
En las noches hay qué hacer. Después de la cena sigue abierto el lounge, pero esta vez como una discoteca, que ofrece la posibilidad de interactuar con el DJ para colocar, si es lo que los huéspedes quieren, el Ipod de alguno para animar más la fiesta o para escuchar la música que al grupo le divierta.

La fiesta puede terminar en la piscina para el grupo que quede de último en la discoteca. Si es lo que se quiere, se pide autorización para que la música suene en la popa, mientras el grupo de huéspedes se baña en el jacuzzi y en la piscina. La tripulación se queda atendiendo hasta que los visitantes decidan irse a dormir.

También está el piano bar al lado del casino, donde hay música en vivo y karaoke para los amantes del canto. Para los que prefieren las apuestas, está la mesa para jugar Black&Jack y probar suerte. También hay cine en el área de la piscinas después de la cena.

Para quienes tienen en mente encuentros románticos hay dos opciones. En el último piso del yate, a lo largo de la cubierta están distribuidas un conjunto de camas balinesas que durante el día las utilizan para tomar el sol y en la noche se pueden reservar, si el clima así lo permite, para pasar la noche bajo las estrellas.

Las camas las visten con plumones y con varias almohadas también de plumas. Colocan una botella de champaña.

Toda la proa, en el último piso, la pueden reservar quienes gustan de celebraciones especiales, alejadas del resto de viajeros.

Para ello cierran el acceso, colocan champaña y otras bebidas y dejan un teléfono inalámbrico para que llamen si necesitan algo.

A las 8:00 de la mañana del día siguiente la tripulación ofrece el menú del desayuno, toman la orden y acercan el pedido para iniciar con energía el nuevo día.

Fuente:http://www.eluniversal.com

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