17 de enero de 2012

Capitán del crucero "Costa Concordia" niega haber abandonado el barco

El fiscal, Francesco Verusio, acusa al oficial de haber cometido "errores" en la trayectoria de la ruta y durante la evacuación de emergencia, y pidió a los jueces de Grosseto que ratifique su detención

El capitán del crucero "Costa Concordia", Francesco Schettino, negó este martes haber abandonado el barco tras el naufragio ocurrido el viernes frente a la isla italiana del Giglio, indicó su abogado en Grosseto (centro). "Declaró a los jueces que no abandonó la nave y que salvó miles de vidas", contó su defensor, el abogado Bruno Leporatti.

El capitán, que permanece bajo arresto por orden de la fiscalía de Grosseto, que lo investiga por supuesto homicidio culposo múltiple, naufragio y abandono de la nave, se defendió este martes ante los jueces. "Defiende la decisión de haber cambiado la dirección del crucero después del choque contra el escollo, lo que permitió salvar a cientos o miles de vidas", aseguró el abogado.

El fiscal, Francesco Verusio, acusa al oficial de haber cometido "errores" en la trayectoria de la ruta y durante la evacuación de emergencia, y pidió a los jueces de Grosseto que ratifique su detención. Según las tensas grabaciones entre Schettino y un oficial de la capitanía, divulgadas por la prensa, el comandante fingió seguir en el crucero cuando ya había abandonado la nave. Cuando el oficial de la capitanía le pregunta si podía informarle de cuántos pasajeros quedaban a bordo, el capitán responde que ya habían sido evacuadas 4.000 personas, cuando en realidad sólo unas 40 habían podido dejar el barco en las lanchas de socorro.

La dramática evacuación de los pasajeros duró toda la noche, hasta las 06h00 de la madrugada, y según numerosos testimonios de sobrevivientes estuvo marcada por la inexperiencia de la tripulación. El abogado Leporatti sostiene que su cliente conservó la "lucidez" para realizar lo que llamó una "maniobra brillante" desde el punto de vista naútico, para acercar el "Costa Concordia" al litoral y "salvar numerosas vidas".

Según los investigadores, la sala de máquinas se inundó en menos de diez minutos tras el primer choque con el escollo y ya no fue posible controlar el barco, de 300 metros de eslora por 31 de manga, que se volteó por pura casualidad hacia el lado de la isla, quedando a pocos metros de ella.



Fuente: El Nacional

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