10 de mayo de 2012

Mi paso por Cancún

Resort Royal Insalder desde la playa
A finales del año pasado tuve la oportunidad de conocer sólo una pequeña parte de este país: Cancún, que me dejo un buen sabor y muchísimas ganas de regresar no sólo por la belleza de sus paisajes y las gran variedad de opciones que ofrece a sus visitantes, sino por la calidez y buen trato de todas las personas con las que tuve la oportunidad de tratar: mesoneros, guías turísticos, habitantes, vendedores, camareras y muchos mas…

El viaje fue sólo de una semana y por más que traté de hacer la mayor cantidad de cosas el tiempo no fue suficiente. Me creen si les digo que sólo pude ir a la playa un día, si un solo día… pero eso no lo hizo menos atractivo ni divertido, fue un vieja que sin dudar repetiría, pues no te da tiempo de aburrirte. 
Nos hospedamos en el Resort Royal Islander, muy cómodo, agradable y con una excelente atención, incluso desde alli pudimos planificar todas las salidas y logística de los lugares que queríamos visitar. En primer día nos recibió una tormenta que nos dejo encerrados en el hotel durante  todo el día siguiente, ahora que lo pienso no estuvo mal ese día de descanso, pues el resto de la semana fue bastante intensa, en el buen sentido.  
La tormenta desde la habitación
Una gran experiencia que tuve del viaje fue la atención. El primer día nos levantamos tarde, era necesario descansar del largo vuelo que nos llevo a Cancún y cuando  quisimos ir a desayunar, la lluvia era bastante intensa y todos los restaurantes del Resort, quedaban al aire libre, pensamos: “pues nos mojaremos” y fue aquí cuando comenzó mi primera experiencia de buen trato, uno de los empleados se ofreció a llevarnos hasta uno de los restaurantes por el área de servicio del hotel para así evitar que nos mojáramos, y no fue algo que tuvimos que pedir! Nunca había estado en esta parte de ningún hotel  y al recorrerlo me di de lo grandes que son y de la cantidad de cosas que existen escondidas para que los que visitamos el lugar no nos demos cuenta de todo el trabajo que hay detrás. Luego nos invitaron a la fiesta de bienvenida, muy típica de los Resort, me viendo como la gente enloquece con la música latina y el baile… al salir la lluvia bajo su intensidad y pudimos caminar por la piscina y ver la playa desde arriba, nuestra emoción duro poco, pues comenzó a llover y tuvimos que regresar a la tranquilidad de la habitación.
En mi visita a Cancún disfrute de parque como Xplor y Xcaret, el maravillo recorrido a  Chichen Itza y el Cenote Sagrado, nado con delfines, una extraña cena en un barco pirata y un sólo día de playa, que valio la pena porque estaba super soleado el día. En otros post le contaré mejor cada experiencia.
La playa del hotel

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