19 de junio de 2012

Un recorrido por Chichen Izta

Uno de mis sueños hechos realidad,  siempre he sido admiradora de la cultura Maya. La majestuosidad y energía que se respira en estos lugares es difícil de describir. Nuestro día comenzó muy temprano, a las 7:00 am nos estaban buscando en el hotel y el recorrido fue de casi dos horas, pero vale la pena, desayunas en el camino, mientras guías certificados te van contando todo sobre la cultura maya, desde sus costumbres hasta por supuesto su famoso calendario, así que al llegar casi que te sientes un experto en la materia.

Hicimos una parada en el mercado de plata, que de acuerdo a los mismos guías no es el más barato pero si el mas auténtico. Se ven cosas hermosas de todos tipo, me quede con ganas de comprarme toda la tienda, fue poco el tiempo que nos quedamos pues teníamos aun camino por recorrer.
Finalmente llegamos y el corazón me iba a explotar de emoción,  quería salir corriendo para llegar y ver la gran pirámide de Chichen Itza, tuvimos la gran ventaja, por ser los únicos de habla hispana en el grupo, de tener un guía sólo para nosotros, el amable y gran conocedor Sr Noé, nos sentimos realmente exclusivos, pude hacer todas las preguntas que quise y le sacamos el mayor provecho.
Nos encaminamos a la ruinas, y que aunque fue una caminata de menos de 5 min para mí fue eterna! Lamentablemente no todo es bello como pensé, pues hay muchos vendedores ambulantes el guía nos contó de la triste situación que viven con ellos, y aunque han tratado de lidiar, siguen allí y hacen que la experiencia no sea del todo placentera.
La primera vista que tuve de la Pirámide
Finalmente el camino se abre y frente a mi estaba la gran pirámide, llegas a pensar que es un inmenso cuadro al ver su perfección. No sé cuantas fotos les tome, por un momento deje de escuchar las interesantes explicaciones de Noé, mi mente volaba entre tantos años de historias, tantas cosas vividas en ese lugar, fue para una gran emoción.
Nos contó toda la historia de la pirámide y lo ha costado, y aun cuesta, su mantenimiento. Lamentablemente ya no dejan subir, pues los escalones se estaban dañando, vimos donde se observa el descenso de Kukulkán, serpiente formada por las sombras que se crean en los vértices del edificio durante los solsticios, simplemente maravilloso. Entre mucha de las curiosidades que nos contó Noé esta que las cuatro escaleras del edificio suman 365 peldaños, los días del año.
 Algo que todo el mundo hace al llegar  al lado frontal de la pirámide es aplaudir, pues al hacerlo se generan ecos que salen de punta de la pirámide similar al graznido de un ave, muy pero muy fuerte, sólo tres personas aplaudiendo y el ruido era contundente. Según nos explico Noé esta era la forma como los líderes mayas mostraban a su pueblo la aprobación que tenían  de los dioses, haciéndolos aplaudir. No puedo imaginarme como sería el sonido con miles de mayas aplaudiendo, debió ser algo majestuoso de escuchar.  
Cenote Sagrado
Cuando terminamos de admirar la pirámide, Noé nos comento que lugares podíamos  visitar para sacar el mayor provecho a nuestra visita, nos recordó que debíamos estar puntuales a la hora del almuerzo y nos dejo libre para recorrer el lugar. Corriendo nos fuimos al Cenote Sagrado donde se hacían los sacrificios mayas y según la explicación que nos dio Noé, se han hecho varias exploraciones del lugar y aun no han llegado al fondo, ni mucho menos lo han explorarlo del todo, que cantidad de secretos se deben esconder en la profundidad de esas verdes aguas. De allí corrimos para ver El templo de los Guerreros y La Plaza de las mil columnas, y aunque intentamos ir al planetario el tiempo no fue suficiente… lo vimos de lejos, tomamos fotos conocimos su historia pero tuvimos que ir al encuentro con el grupo. Me quede con ganas de seguir, vale la pena pasar un día entero en estas ruinas.

De regreso, hicimos una parada en un Cenote natural, donde podíamos incluso bañarnos, la idea sonaba escalofriante, pero divertida. Llegamos al lugar y con todo el ánimo del mundo nos pusimos nuestros trajes de baño. La entrada al Cenote ya era intimidante, largas, oscuras y empinadas escaleras mostraban el camino, y por supuesto bajamos. Que experiencia tan divina, al terminar de bajar caminas por una rampa que construyeron para poder llegar casi al centro del Cenote, no tuve el valor de lanzarme al agua porque estaba extremadamente fría, pero si me senté en el borde y disfrute de la vista… lamentablemente el viaje de vuelta era largo y debimos regresar. 
 al autobus.
Comparto con ustedes algunas fotos que tome! espero que las difruten

1 comentario:

Eleana dijo...

Espectacular!!! Yo estuve allí el año pasado y es sobrecogedor.